lunes, 1 de diciembre de 2008

Transgénesis a la vuelta de la esquina.

No es raro despertarse un día en la mañana y escuchar al encender el televisor que cientos de semillas transgénicas han de llegar a Chile con motivo de impulsar el negocio a nivel nacional. Tampoco es extraño que tu abuelo enfermo de diabetes te cuente, entre copas, que su medicación principal globalmente conocida como insulina la obtienen de cabras “transgénicas”.

Claro, por un lado vez a tu abuelo sano y reluciente debido a que un grupo de ingeniosos expertos desarrollo en una cabra una fabrica con un buen y prestigioso futuro, mas por otro lado, olvidas percatarte de que toda fabrica posee, al menos, un par de desquiciados corruptos que a fin de cuentas logran menoscabar el trabajo de los más inteligentes. ¿Qué pasara cuando salgamos a trotar con nuestros hijos y veamos en una pancarta publicitaria que una nueva fábrica de cigotos y bebes ha sido abierta? ¿Cuánto tiempo falta para que una malgastada mente introduzca el negocio de la perfección garantizada? Nadie puede responder a estas interrogantes por el momento, pero independientemente de eso, algo debería estar más que claro, y es que la sociedad tal como la conformamos no está preparada para innovar la genética e introducir nuevas soluciones a problemas en células germinales mediante terapia génica.

Nuestro planeta ha visto pasar a través de su historia las más novedosas ideas de científicos e ingenuos ilusos con el fin de mejorar la calidad de vida de la humanidad. No obstante, al lado de cada mente brillante existen aquellos que buscan el bien personal y no miden las consecuencias de sus actos, ya sea porque están locos o porque se les antoja simplemente. Más de 5000 años desde la invención de la escritura y el anhelo del ser humano de asociarse en un todo por un fin benévolo sigue siendo una utopía. ¿Quién nos dice que el siguiente paso de la medicina, la terapia génica, está exenta de malos usos y devastaciones? Grandes cosas se pueden lograr mediante la terapia en células germinales; eliminación de defectos genéticos, promoción de defensas al organismo y corrección de anomalías congénitas entre otras, pero aun así, es muy probable que una vez que se cree la maquinaria eficaz para llevar a cabo la terapia, existan organismos, grupos sociales o individuos que quieran acceder a estos beneficios con propósitos correctivos específicos y hasta eugenésicos, eliminando de esta manera la variabilidad génica y atentando en contra del milagro de la vida.

¿Somos acaso Dios para manipular de tal modo las células y elegir a nuestro antojo el destino de los organismos que se pueden formar? El destino de cada ser vivo al comenzar su formación embrionaria y las variaciones que se generar entre ellos mismos hacen de esta vida un mosaico espectacular del cual podemos aprender e investigar. Accediendo a la terapia génica, por muy buenos beneficios que esta genere, nos arriesgamos a perder lo que millones de años de evolución han logrado con el sudor de la selección, incitando la aparición sin motivo de seres “pseudoperfectos” que violan los principios de la diversidad y variabilidad. Quizás en estos momentos se encuentran muchos dementes accediendo a un mundo sin precedentes de modificaciones génicas germinales con fines no terapéuticos, pero no por eso tenemos que bajar la bandera y permitir que el desarrollo tecnológico se efectué libre de legislación. Debemos, por lo tanto, evitar la terapia génica y su desarrollo desmesurado, aplicando regulaciones óptimas y mundiales para su correcto progreso, y una vez que como sociedad aprendamos a comprender el significado de la palabra “vida”, comenzar una nueva revolución que marcara, de seguro, una nueva época para la humanidad.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Fracaso

Avanzo, pego un trote a la ligera esperando llegar a la meta. ¿Meta? Nuevo comienzo. Corro con el anhelo de terminar luego, salir de mi cabeza y renacer. ¿Meta? Soy nuevamente un niño, aun no aprendo que “meta” no existe, me niego a aceptar que los obstáculos son impedimentos para una mente desorganizada mas no triste a primera instancia. Lo se, pero la esperanza mantiene cautiva mi esperanza. Corro y troto y vuelo aferrándome a los restos que se desprenden del putrefacto halcón que guía mi pasar. Me gustaría estar en el lomo del ave, mirar desde su cima el disfrute de una buena vida, regocijarme en cada momento al descubrir que nadie esta sobre ti. Me deslizo. Patino en un lago frio como la muerte, veo como los peces quedaron congelados bajo el hielo. ¿Soy uno de ellos? Canto para mantenerme despierto y llego a tierra, pantanos de ciénagas de lodos mugrientos que ensucian mis botas. Salto. Aun puedo ver al halcón. Trepo las rocas que erosionan mis yemas, canto nuevamente para superar mi condena, y en la cima, me dispongo a volar. ¿Vuelo? No podría, tengo que ir adosado al halcón, no puedo zafarme a menos que quiera caer. ¿No me basta acaso volar sujeto de sus garras? Siempre he querido mas, sueño con ir dirigiendo el buque a través del reflejo del mar. ¿Hay un pero? Diría que si. Cuando lo intento, suelo alejarme y estrellarme contra el crudo pavimento de hielo en que vivo.

jueves, 15 de mayo de 2008

¿Quieres un Voytek?

"A campaign has been launched to build a permanent memorial to a bear..."

Link del relato original

¿Por que los escoceses se dedicaron a hacerle un monumento a un oso pardo? ¿Y que tan increíble es esto como para aparecer en la BBC siendo que monumentos de animales se encuentran por montones mientras que sus respectivos reportajes no existen?

¡Respuesta! El oso pardo se llama Voytek y fue adoptado por unas tropas polacas durante la segunda guerra mundial. El oso, al parecer, _44380176_bear1_203fue encontrado abandonado en medio de la destrucción de la guerra en medio oriente, y al ver las tropas polacas al gran y solitario "osito" decidieron llevarlo con ellos, incluyendolo como parte de uno mas de sus tropas, pues prohibido estaba adoptar mascotas a mitad de guerra. (¿Que se habrán fumado?) De esta manera, Voytek paso a ser un soldado mas del grupo y feliz cargo las armas de sus compañeros combatientes mientras viajaban a través del tedioso territorio.

Según Augustyn Karolewski, un intimo "amigo" del oso, este les ayudo a estar alerta mientras tropas enemigas se acercaban al campamento polaco; las señas que indicaban peligro eran "gemir" y "mover las patas delanteras".

Es así como este osito se gano el respeto y la confianza de todos los reclutas. Pasaba sus ratos de ocio junto a sus compañeros, tomando cerveza y aplicándole a los cigarros, como cualquier reculta (¡Es cierto!), que les eran dados por sus soldados humanos hasta que llego el fin de la guerra y fue enclaustrado en un zoológico de Edimburgo.

El final del oso es un poco triste, pues murió solo y alejado de sus _44380174_bear2_203compatriotas en el año 1963. Aun así, miles de personas hoy en día saben de su historia y lo honran en su lápida conmemorativa en Holyrood, destacando su participación en la guerra, y mas que nada, la capacidad de endulzar el amargo viaje que las tropas habían llevado a cabo. Porque no debe ser fácil convivir diariamente con la muerte y verla en su manifestación mas macabra mientras sabes que a kilómetros de donde estas tu familia aguarda impacientemente la noticia de tu caída.

Para los escoceses en la mitad de la guerra fue un oso, pero pudo haber sido cualquier otro animal que estuviese moribundo en el lugar: lo importante es que siempre han existido esas cosas sencillas de la vida que son capaces de motivarte y abrirte los sentidos para evitar el aparente colapso.

¿El objetivo del relato? Entender que salir de la adversidad y amenar el camino solo será difícil si no aprendemos a disfrutar de lo sencillo, pues en todo tiempo y lugar han existido osos Voytekes esperando silenciosamente nuestra comprensión, seres que estarán siempre dispuestos a darnos una mano cuado mas lo necesitemos con el fin aflojar nuestra pesada carga.